DoctorEdwinLemuel

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conferencista Cristiano

Coaching en vida Cristiana

Cosecha de Relaciones

¡Mirad, cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

—Salmo 133.1


Muchos cristianos no se dan cuenta de la importancia de operar conforme al principio bíblico de la semilla y la cosecha. Desde las finanzas hasta la familia, los creyentes debemos sembrar la Palabra de Dios en el corazón para así experimentar abundancia en cada área de nuestras vidas. Sin embargo, en lo que respecta a las relaciones, este principio suele obviarse con demasiada frecuencia.

Hoy día vemos a nuestro alrededor la evidencia de cómo muchos cristianos se relacionan con su familia, con su cónyuge y hasta con los miembros del cuerpo de Cristo. Lamentablemente, el estándar adoptado es mucho más bajo del que Dios espera de sus hijos e hijas. Y la realidad es que para experimentar satisfacción verdadera tenemos que entablar relaciones conforme a la manera de Dios.

En Mateo 22.37–40 Jesús nos instruye sobre el gran mandamiento del amor:

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

El amor es la fuerza preeminente que debe operar en la vida de cada cristiano para que todo lo demás funcione como debe funcionar. Y el amor también debe ser el fundamento de todas tus relaciones. Mantener el amor como el foco principal de tus relaciones interpersonales es el proceso de alinearse con el sistema del reino divino. Si al examinar tus relaciones descubres que algunas no reflejan el amor de Dios, entonces es hora de mejorarlas. ¡Manos a la obra!

Ya sabemos que si esperas tener éxito en las relaciones, entonces tienes que sembrar la semilla por lo que estás creyendo. Cada relación fructífera que experimentas es la cosecha de las semillas que has sembrado.

¿Quieres sembrar la buena semilla? Entonces acompáñame a 1 Corintios 13. Este popular pasaje bíblico nos habla de la importancia del amor, y también nos describe lo que no es el amor. La envidia, los celos, la soberbia, las groserías, el egoísmo, la susceptibilidad y la falta de perdón no se encuentran para nada en el repertorio del amor bíblico. De hecho, si te empeñas en sembrar y en regar este tipo de semilla, vas a cosechar justo eso: relaciones enfermas y compañerismo destruido. Y no olvides que estamos hablando de todas tus relaciones: cónyuge, hijos, hijas, padres, compañeros de trabajo, hermanos en la iglesia, maestros, vecinos, amistades y hasta el cartero.

Ahora bien, lo contrario también es cierto (¡gracias a Dios!). Invierte en sembrar semillas de amor saludable —gozo, paz, paciencia, fe, benignidad, mansedumbre y templanza— y tu cosecha será relaciones prósperas.

El Salmo 133.1 dice: «Mirad, cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!» Este versículo resume el deseo del corazón de Dios con respecto a las relaciones. Un aspecto crítico de la vida buena que Dios ha ordenado para ti es establecer relaciones prósperas con los demás. Disfrutar de riqueza financiera y sufrir de pobreza relacional no es parte del plan divino. Está comprobado... tu mayor riqueza es poder contar con personas a tu alrededor que te quieran incondicionalmente y se preocupen por ti (y tú por ellas).

Si tus relaciones con otros no son como deseas, considera las siguientes recomendaciones:

1. Perdona a quienes te han lastimado. El perdón es una parte crítica de operar en el sistema del reino de Dios con otros. Guardar el dolor del pasado no hará nada sino lastimarte.

2. Toma la decisión de siempre caminar en amor. El amor es el fundamento de donde nacen todas las bendiciones y las promesas de Dios. Tienes que resolver cualquier asunto pendiente que tengas con el amor —y hacerlo de inmediato— si quieres experimentar relaciones prósperas. No es ni una opción ni una sugerencia, ¡es un mandamiento!

3. Siembra amor en otras personas. La Biblia dice que la siembra y la cosecha gobiernan todo en la vida. Si deseas tener amigos, sé amigo(a). Si deseas un matrimonio celestial, decide tratar a tu pareja conforme al estándar celestial. Si siembras semillas de amor y justicia en las vidas de otros, segarás amor y justicia.

No permitas que Satanás ni el dolor del pasado te robe la oportunidad de experimentar la clase de relaciones que Dios anhela que tengas. Fuiste creado para relacionarte con los demás. Perdona, olvida, inténtalo otra vez... empieza a vivir al abrigo del amor. ¡Y ya verás que tu cosecha será maravillosa y estarás bien!

DoctorEdwinLemuel