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conferencista Cristiano

Coach en vida cristiana

COSAS QUE NO RESOLVISTE A LOS 20s, TE PERSEGUIRAN AUN DESPUES DE LOS 40s

Sin número de personas gozan de capacitación académica e incluso ministerial; pese a ello permanecen estancadas. No dan un paso ni adelante ni atrás. ¿La razón? Dentro guardan conflictos sin resolver, que marcaron sus existencias y que se constituyen en obstáculos enormes para dar pasos sólidos hacia su desarrollo.

Hoy en PQEB, nuestro entrenador nos dice: “Las cosas que no resolviste a los 20s, te perseguirán a los 40’s…Sino las corriges a tiempo.


Y la pregunta de rigor seria: A que se refiere…? De las heridas del Alma.
¿Cuales son algunas de esas heridas?

La auto aceptación.

iHa meditado en el impedimento que representa para hombres y mujeres el hecho de no aceptarse tal como son?

Hay quienes se miran al espejo e inmediatamente se sobresaltan e incluso rechazan porque no comparten el que tengan una nariz de tal o cual forma, que tengan unos kilos de más, que en el rostro muestren presencia de acné, porque son bajitos o tal vez muy altos.

Hay algo dentro que no les gusta y por años arrastran esa inconformidad hasta tal punto que se rechazan a si mismo y mentalmente, cuando analizan sus actividades, se culpan porque "no sirvo para nada", "con este cuerpo, ¿que más podría lograr?" Y buen número de apreciaciones erradas que tomaría mucho tiempo y espacio enumerar.

Una actitud crítica y rechazo

Con frecuencia muchos infantes son el blanco de las críticas de sus padres. Por alguna circunstancia, hay algo en los chicos que no satisface plenamente las expectativas de sus progenitores y lo expresan sin tener en cuenta que cada palabra encierra un poderoso mensaje que se guarda en el inconsciente de cada menor.

También encontramos el caso de madres embarazadas que rechazan el ser que mueva dentro y manifiestan rabia, antes que amor a la pequeña vida que se está gestando.

Una vez avanzan en su proceso de crecimiento, comienzan a aflorar las consecuencias de la actitud crítica y el rechazo del que fueron victimas. Sus reacciones hacia sus semejantes reflejan todo lo que guardan en su existencia, que fue grabado con letras indelibles por los gestos y palabras de sus padres.

Inseguridad

Cuando un menor, adolescente o joven no encuentra seguridad en sus padres, desarrolla en su ser un estado de inseguridad que le impide avanzar con pasos firmes en cualquier proyecto o empresa. Las relaciones sentimentales e interpersonales se ven afectadas.

Por el contrario, quienes se edifican en un ambiente seguro y gozan de la aceptación de sus progenitores, desarrollan en su vida tal seguridad y pueden brindar a su semejante aceptación, aprobación y comprensión.

Carencia de auto perdón

Dentro de las heridas del alma que persisten y que se convierten en obstáculos, ocupa un sitial importante, el sentimiento de culpa y falta de perdón que cargan a sus espaldas quienes obraron de alguna manera en el pasado y reconocen que no estuvo bien.

Un ejemplo es la mujer que cometió un aborto. Con el paso de los años el sentimiento de culpa se torna más pesado y se rechaza por considerar que "no debí; obrar así".

No se perdonan a si mismos y por tanto, así se les explique que Dios ya les perdonó cuando se arrepintieron, no aceptan esta realidad.

Sentimientos de odio y resentimiento

Cuando la persona toma conciencia del daño que le causaron desde la niñez, tiende a desarrollar en su corazón el resentimiento y odio hacia sus padres, familiares, personas cercanas y -en las etapas posteriores- compañeros de trabajo o aquellos con quienes en hechos aislados tuvo una relación sentimental.

¿Como avanzar en el proceso de Sanidad Interior?

El primer paso sin duda, es reconocer que muchos de nuestros pensamientos y actitudes no estan bien, y son el fruto de hechos traumáticos que nos acompañan desde la niñez, adolescencia, etapa joven o la adultez. Admitir que hay un desequilibrio es el mayor reto.

El segundo reviste igualmente mucha importancia. Consiste en elaborar una lista con haciendo recuento de las escenas, palabras e incidentes que marcaron nuestra vida. Allí cabe incluir también los aspectos que no nos gustan de nosotros mismos.

Un tercer paso es aceptar que nuestro Padre es un Dios de perdón, el cual se hizo realidad en la obra sacrificial del Señor Jesús en la cruz. Allí nos perdonó todas las culpas.

Gracias a esa misericordia inmerecida, es necesario pedirle a Aquel que todo lo puede que nos ayude a comprender, aceptar y embargarnos de su amor ilimitado. Solo así, cuando abrimos el corazón a su mover poderoso, podremos perdonar también a otros.

Recordemos que si bien es cierto no podemos viajar en el tiempo hacia los instantes en que ocurrieron hechos traumáticos en nuestra vida, con el propósito de resolver los conflictos que se generaron, si podemos entregar todos esos sentimientos y emociones -todavía sin sanar—en manos del Señor Jesucristo para quien no hay tiempo porque El es eterno. Cuando lo hacemos, es posible que haya Sanidad Interior.

Una forma práctica es llevar todo el odio, resentimiento, temor, celos, inseguridad y otras heridas, en oración al amado Hijo de Dios. Siéntalo allí, a su lado, de que manera toma en sus manos todas sus frustraciones y dolor.

No olvide que El dijo:

"…Venid a mi todos los que estaís trabajados y cargados, y yo os hare descansar…" (Mateo 11:28).

Nuestro amado Salvador espera que usted le entregue todo cuanto ha guardado en su corazón. Una vez lo deposite todo en Sus manos, pídale allí en oración que comience a sanar todo su ser. El lo hará, sin duda, porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros ya que dijo: "...yo he venido para que tengan vida, y para que la tenjan en abundancia." (Juan 10:10 b.)

Cristo Jesus llevó nuestros pecados pero tambien nuestras enfermedades y traumas hasta la cruz. Y allí nos hizo libres. Ese es un principio que debemos grabar en el corazón de quienes vienen en busca de orientación y Consejería. Y, por supuesto, ayudarles en su proceso de sanidad...

Obstáculos para la Sanidad Interior

El proceso de Sanidad Interior -, puede enfrentar algunos obstáculos que es necesario, de un lado identificar, y de otro, corregir.

Los impedimentos están representados en la imagen errada que pudieramos tener de Dios como autoridad suprema, temor a reconocer que tenemos un problema, echar la culpa a los demás por los desequilibrios emocionales que experimentamos, e incluso, la ansiedad que despierta hacer un examen interior para descubrir que hay guardado desde nuestra niñez, adolescencia y período juvenil, que está afectando nuestro presente.

1 .-Una imagen errada de Dios

Cuando niños quizá tuvimos un padre intolerante, carente de amor y de ternura, despiadado y que todo error lo relacionaba con un fuerte castigo y, además, que no escuchaba cuando queriamos hablarle.

Es el primer contacto que tenemos con una figura paterna y de autoridad, que en la juventud e incluso edad adulta, homologamos con Dios.

Es probable que consideremos que El es castigador, que no podemos llegar a su santa presencia, que está pendiente de pillarnos en una falla para traernos dolor, que no nos ama y además, no comprende ni los problemas ni nuestras expectativas.

Esa es la asociación de ideas que hacen millares de personas en todo el mundo. Para ellos Dios es muy lejano.

Si esa es la situación de la persona a quien usted aconseja, sin duda el proceso de Sanidad Interior se encontrará boicoteado y es fundamental que le guiemos para que cambie su imagen del Padre.

La tarea que le asiste como Consejero es tomar el tiempo suficiente, acompañado de textos bíblicos, para mostrarle las caracteristicas amorosas del Dios en el que hemos creído, quien es precisamente el Sanador del ser en su totalidad.

2.- Temor a decir la verdad

Una mujer había practicado el aborto. Se deshizo de su criatura en gestación a los cuatro meses.

¿Sabe que impedía el que avanzáramos en el proceso de Sanidad Interior? El temor de esta jóven a decir la verdad. Creía que su pecado era tan terrible, que sin duda yo jamás habría oido algo así. La concepción que tenía la llevaba además, a tratar -por supuesto, algo imposible—de Dios. "No puedo decírselo a El porque me castigaría", repetía una y otra vez.

Igual ha ocurrido, por ejemplo, con un ejecutivo de una agencia de seguros, casado y con dos hijos, que tenía un enorme temor de confesar que era homosexual.

Carlos José, otra persona a quien brindamos apoyo a través de la Consejería Pastoral, se negaba a contar que—tres años atrás y mientras ejercía como sicario-habrá dado muerte a dos personas.

Estas personas inconscientemente levantaban muros que impedían dar pasos sólidos hacia la Sanidad Interior.

¿Que paso se siguió? Darle confianza a cada uno de ellos para que comprendiera que, quien perdona los pecados y nos ayuda sobrenaturalmente a sanar las heridas del alma, es el Señor Jesucristo.

El es nuestro amigo, quiere ayudarnos y nos guía en el camino para ser libres.

3.- ¿Quién fue el culpable?

Un tercer obstáculo está representado en el temor de admitir que quizá fueron sus hermanos, padres, familiares cercanos, vecinos o compañeros de estudio o de trabajo, quienes provocaron -en muchos casos sin proponérselo--, una situación traumática que golpea todavía sus vidas.

Reconocer que nos hicieron daños no es culpar. Es, por el contrario, mirar dentro de nuestro ser en procura de encontrar donde está el asunto que nos causa dolor para proceder a arrojarlo de nuestra alma para alcanzar la libertad que el Señor Jesucristo quiere para nosotros.

Temor a lo desconocido

Cuando estamos brindando orientación a través de la Consejería Pastoral y al conocer que como cristianos pediremos al Señor Jesús que nos ayude en el proceso de Sanidad Interior, es probable que nos pregunte: "¿Que puede ocurrirme?".

Es algo apenas previsible. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, enfrentamos el temor a lo desconocido.

A su manera, creen que tienen el control de todo, aunque por supuesto, están equivocados. Esta es la razón por la que haya quienes, en medio de sus crisis o situación traumática, sientan relativa comodidad. Simplemente ya se acostumbraron al sufrimiento y prefieren seguir sujetos a el, que abrir las puertas al mover de Cristo en su corazón. La realidad es que temen encontrarse con "sorpresas" al auscultar su ser interior.

Una vez descubrimos que el aconsejado está atravesando por una situación así, es necesario con paciencia, comprensión y seguridad, despejar todas sus inquietudes. En particular enfatizar en el hecho de que solo un auto examen—con ayuda de Dios -permitirá dejar atrás el sufrimiento producto de situaciones traumáticas del pasado, y ser libres.

Recuerde que generalmente todo ser humano es producto de una cadena de sucesos que marcaron su existencia. Ya menos que se produzca la Sanidad Interior, la cadena proseguirá y golpeara a nuestros hijos, nietos y toda la generación que se desprenda de nosotros...

En su condición de Consejero cristiano, el reto que tiene es enorme, pero debe asumirlo. Aquel a quien brinda acompañamiento debe dejar de lado los temores, encontrar seguridad y abrir su corazón a avanzar en los siguientes pasos...

DoctorEdwinLemuel