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conferencista Cristiano

Coaching en vida Cristiana

CUIDADO CON ESAS PEQUEÑAS ADICCIONES

Las adicciones a las droga, al alcohol, al cigarrillo, son las típicas y más conocidas por todos. Pero sabias de que hay “grandes miles” de “Pequeñas adicciones”, que la gente común y corriente tienen y por lo general no se reconocen como tal…?


Ejemplos, "necesito comer algo dulce después de la cena”. “EL café, la soda, remedios de la abuela, el bingo, la lotería.

Le vamos a nuestro “Coach” En vida Cristiana, que nos hable de: “esas pequeñas adicciones”.

Les menciono otras pequeñas adicciones más modernas, los adictos al internet, al facebook, al Twitter, al “chateo”.

Para ellos, es como lo tengo que hacer sí o sí"; tomarse un remedio para dormir, tal vez es una droga permitida que te la recetó el médico en algún momento, pero la sigues tomando y nunca la dejaste.

Son cosas adicciones a cosas comunes que todos hacen, pero los que lo hacen compulsivamente no pueden desarrollar bien otros aspectos de su vida y ya no tienen tiempo para hacer nada más...Cuando ves esa substancia, esa cosa o esa persona y sientes que sin eso no puedes vivir.

Cada vez necesitas una dosis mayor, porque ya no te alcanza - Porque lo necesitas para enfrentar situaciones difíciles. Cada vez que tienes que enfrentar una situación que te cuesta dices: "tengo que tener esta substancia, esta persona o esta circunstancia ó esta cosa para poder enfrentar eso difícil".

Y necesitas ocultar esa conducta porque tu entorno no debería enterarse - te desesperas si no lo tienes. Haces cualquier cosa para tener eso y para poder funcionar o seguir adelante.

Un atleta salió a recorrer su país y en su largo caminar tuvo que atravesar diversos obstáculos; calor, frío, lluvia, sol, y cuando llegó a la ansiada meta fue entrevistado y le preguntaron: Cual fue el mayor obstáculo que tuviste que atravesar? y él respondió: Mi mayor obstáculo fueron las piedritas pequeñas que se metían dentro de mis zapatillas. Traduciendo esto a nuestro lenguaje espiritual diríamos que las piedritas pequeñas son las "zorras pequeñas". Zorras; son pequeños animalitos que se meten en los viñedos y se comen el fruto, echando a perder la cosecha. Por ser pequeños se meten por cualquier agujerito, por su astucia y agilidad se hacen difícil de cazar, pero el daño que causan es grande. Esto es un reflejo de la vida cristiana, de cómo las cosas pequeñas afectan nuestra vida espiritual.

• Un traguito no es malo

• Una pachanguidita de vez en cuando no es malo

• Una mentirita de vez en cuando no es malo

La Biblia le llama: “Zorras pequeñas…”.

“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne.” Cantares 2:15.

1 Corintios 5:6 - No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? "un poco de levadura leuda...."

El pecado no empieza por lo mucho, empieza por lo poco. De esas zorras pequeñas es que debemos cuidarnos. Hay que revisar todos los rincones de nuestra viña para ver donde hay de pronto "zorras pequeñas" que se estén comiendo el fruto. EJ. Hay cristianos que viven engañados en su vida espiritual, y creen que con ir a los cultos, ofrendar, diezmar eso es todo, pero no se han dado cuenta de esa amargura que tienen contra el hermano, pastor, etc... Yo lo saludo pero es que de la garganta no pasa... esa zorra le está dañando la comunión con el hermano.

Fijémonos que en éste versículo el Señor nos está dando una orden: cazadnos las zorras. Nosotros los cristianos debemos constituirnos en unos expertos cazadores de zorras pequeñas, no permitiendo que nada ni nadie eche a perder el fruto de nuestra viña. La Biblia dice en Juan que debemos dar fruto en abundancia, y para que esto suceda hay que cazar las zorras pequeñas. David dice al Señor "examíname Oh Dios y ve en mi si hay camino de maldad..." EJ. Señor muéstrame que zorra pequeña puede estar oculta en mi viña....

Oh hermano querido tantas cosas pequeñas que creemos no nos hacen daño y nos excusamos en decir: El espíritu de Dios, no me redarguye y tengo libertad para hacer esto, esto, esto... EJ. Satanás es esa zorra pequeña que con mucha astucia quiere meterse en la viña. Tal vez ya no sientes deseos de orar, leer la Biblia, ir a los cultos, cual es la zorra que está haciendo daño a tu viña? levántate, cázalas, restaura tu viña.

Hábito vs. Adicción.

Un hábito es una costumbre cotidiana. Es algo que quiero hacer y me gusta. Pero en este hábito uno no va necesitando cada vez un poquito más para poder obtener un resultado.

O sea que por hoy está bien con esa cantidad, es suficiente, no necesito más.

Por ejemplo te gusta comer algo dulce después de la cena; si tengo algo a mano, bien; si no lo tengo no importa, me distraigo y me olvido.

Si tengo lo mismo que la semana pasada es suficiente; no es que tengo que comer un poco más; antes me comía un tanto; ahora tengo que comerme dos, mañana tres.

Si es un hábito no hay dependencia física.

Si lo tengo, bien; si no, no me corto las venas, o me agito, o me duele la cabeza.

No tengo problemas porque es simplemente un hábito cotidiano.

En cambio una adicción es una compulsión, lo tengo que hacer sí o sí, y a través de cualquier medio.

Tengo que obtener eso como sea. Siempre hay poquito más de eso mismo para obtener el mismo efecto.

Necesito un poquito más horas para estar chateando, más horas de juego; un poquito más…

No puedo estar sin eso o sin esa o ese…

Y salgo a buscarlo y a hacer lo que sea para obtenerlo. Y la consecuencia es que me perjudico individualmente y puedo estar perjudicando mi entorno y la sociedad.

¿Por qué necesito esas cosas compulsivamente?

¿Qué pasa que lo que empieza como un hábito se transforma luego en una adicción en muchas personas?

Por varios motivos... - Por sentido de impotencia. “No puedo resolver que me está pasando”

Como creo que no tengo la capacidad para resolver determinado problema que estoy viviendo, me agarro fuertemente de mi adicción como si fuera un salvavidas; entonces empiezo a poner todas mis fuerzas, mi energía, mi angustia en esa adicción.

Porque creo que; “Todo va a seguir siempre igual, mi familia va a seguir mal, yo voy a ser invisible para los míos, esa enfermedad no va a cambiar, voy a vivir siempre con esta crisis, siempre voy a tener que estar en ésta casa, nunca me voy a poder mudar de este barrio, mi matrimonio nunca se va a arreglar, y como nada va a cambiar tengo que tratar de mitigar este dolor con alguna practica que me distraiga.

Porque tengo rutinas muy estructuradas, muy pautadas y rígidas.

"Yo quiero cambiar, quiero hacer algo diferente, pero como están dadas las cosas no puedo, tengo que seguir haciendo esta rutina cada día de mi vida".

Porque somos demasiado de exagerados en “nuestras propias opiniones y conclusiones”.

Porque existe un conflicto entre lo que los demás quieren que hagas y que seas, y lo que tú quieres ser.

Cuando la corriente te lleva para un lado y tú quieres ir para el otro.

Te acostumbraste a recibir los desechos tóxicos de todo el mundo. Ese marido que te echa la culpa, porque lo echaron del trabajo; esa hija que te echa la culpa de que es gorda porque nunca la llevaste a hacer una dieta.

Ese jefe que te echa la culpa de que la empresa no va bien porque no trabajas las horas suficientes y te convertirás entonces en alguien que recibe todo lo tóxico.

Eso hace que necesites otro tóxico, como una adicción, para poder seguir adelante.

Lo interesante es que la mayoría de las mujeres -esto casi no se da en los hombres- tienen sus adicciones en soledad.

Los hombres adictos a algo generalmente lo hacen en compañía, con un amigo, en el café, en el club, con los compañeros de trabajo.

En cambio las mujeres generalmente lo hacen soledad, para que nadie se entere, es algo secreto.

Entonces nadie sabe que tomas esa pastilla, en casa nadie sabe que te arrancas los pelos, que chateas con desconocidos, que todas las noches tomas y tienes bebida ahí guardada, qué comes compulsivamente a escondidas; porque ellos van al trabajo, a la escuela y aprovechas ese tiempo, o lo haces en el baño o fuera de casa.

Y ese es un gran conflicto de las mujeres que son adictas, lo hacen en secreto.

Al no hablar de eso con nadie, al no compartirlo, nadie lo sabe y nadie se entera, queda en secreto y todo lo que queda en secreto, que no sale a la luz, no se puede sanar.

Y lo peor después viene la racionalización:

"Ah, pero yo hace años que tomo esta pastilla", "siempre me tomé esas cervecitas, esas copitas y yo lo puedo dejar cuando quiera. Llevo 20 años en esto pero no he dejado que me domine, cuando yo quiera lo pedo dejar".

Otras: "es una parte mía, es mi personalidad, es mi estilo, yo me manejo de ésta manera, no le hago daño a nadie con esto que estoy haciendo".

Sin darte cuenta te estás haciendo daño a ti misma.

Tienes que sacar a la luz esa pequeña adicción secreta:

"No puede ser que para levantarme tenga que tomar una pastilla", "no puede ser que para dormirme tenga que tomar todos los días una pastilla", "no puede ser que para estar bien tenga que tomarme dos ó tres botellas o copas de tal bebida porque si no me decaigo"...no es natural eso.

"No puede ser que haya terminado de comer y tenga que seguir comiendo, no es natural".

Tengo que ver qué hay escondido en esa adicción y reconocer que seguramente detrás hay un problema.

No es que yo soy un problema, es que tengo un problema y por eso recurro a la adicción.

En Dios están todas las respuestas y todas las salidas.

Detrás de cada adicción hay una mentira que te estás diciendo a ti mismo Ó una mentira que alguien te dijo.

Lógicamente hasta que no descubras cuál es la mentira no vas a poder encontrar la solución; y cuando descubras la mentira hay algo que tienes que sacar de ti.

¿Qué cosas tendrás que dejar ir de tu vida? Cosas que te están angustiando, que te están haciendo mal. ¿Qué pensamientos, ideas, actitudes? Eso es el sistema de creencias.

El sistema de creencias que hay que cambiar, porque esa es la base de tu vida. Y es la base de tu vida la que tiene que ser sacudida.

Si hay cosas en tu vida que no te funciona es porque hay una creencia que es incorrecta, entonces hay que sacudir esa creencia base.

Porque en el reino de Dios, las cosas no pasan como nosotros nos imaginamos, como estamos acostumbrados, sino que Dios hace como

Él quiere.

Cada creencia negativa que te atrevas a sacar a luz hará que cada adicción vaya saliendo de tu vida De a poco, pero tienes que empezar a cuestionar...

"A ver, ¿por qué pienso eso?, ¿por qué esto tiene que ser así en mi vida?, ¿por qué tengo que vivir pobre?, ¿por qué siempre tengo que luchar con lo mismo?, ¿por qué me tengo que callar la boca cuando en casa hay un problema?, ¿por qué tengo que recibir la toxicidad de todo el mundo?"

Empieza a cuestionarte, entrevístate a ti mismo-a.

Deja de entrevistar a Dios, entrevístate tú.

¿Por qué haces ciertos actos repetitivos todo el tiempo?

¿Por qué haces cosas de una manera que no te traen resultado?

¿Por qué vuelves a equivocarte siempre en las mismas cosas?

Cuando empieces a repreguntarte cosas para buscar el origen de esa adicción, las adicciones empiezan a salir.

Por ejemplo, una creencia: "Yo nunca voy a ser una mujer completamente feliz porque no tengo modelos de felicidad, porque no nací para ser feliz, porque Dios a mí no me quiere hacer feliz...", y todas las cosas que decimos, una creencia base.

Tu creencia es que la vida es sufrimiento.

Entonces, ¿qué haces? Por ejemplo tomas alcohol, adicta al alcohol, ¿por qué? Porque cuando tomas alcohol te sientes alegre.

¿El problema es el alcohol o tu creencia base? ¿Qué tenemos que cambiar primero? La creencia.

Si cambias esa creencia diciendo "a mí Dios me hizo para tener éxito, para disfrutar de la vida y para ser feliz" y empiezas a habituarte, a pensar de esa manera, cambia tu creencia base.

Entonces va a cambiar la conducta negativa para transformarse en un hábito positivo.

Lo que suceda podré enfrentarlo ¿Cuál es el mayor temor de quien tiene una adicción? Que todo se sepa.

Entonces como creemos que va a ser peor, seguimos ocultando. Seguimos callando, no diciendo, porque justamente es la adicción lo que no decís, lo que no puedes expresar, lo que no puedes hablar. Entonces, ¿Qué hacer...?

Tienes que saber que todo lo que te pase lo vas a poder enfrentar.

Tenemos que aprender a sentirnos bien con nosotros mismos.

Métete debajo de la bendición, métete debajo de todo lo que Dios va a darte en éste tiempo. Por supuesto que esto es un proceso. Necesitas tener un proyecto, tener un sueño.

Lo que nos quita la rutina es la creatividad. Una mujer que está metida en una rutina y no puede salir es una mujer a la que se le murió la creatividad.

No puede pensar en algo distinto porque está sometida horas y horas a lo mismo, tal vez cosas sin sentido. Por eso, tienes que empezar activando tu creatividad y saliendo de la rutina.

Tal vez en tu familia hay una adicción, porque hay cosas secretas dentro de la familia, cosas que por años nunca se dijeron, los secretos tan guardados.

Y el Señor quiere que le pidas entrar ahí para que ponga luz en lo que está escondido; y el Señor no tiene problema en hacerlo, pasarás por el proceso pero vas a salir en victoria y en lugar de adicción.

Toda tu esperanza tiene que estar en Él, no hay nadie más.

Amen.

DoctorEdwinLemuel