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conferencista Cristiano

Coach en vida cristiana

EN NAVIDAD HAGAMOS LA PAZ A LOS HIJOS DEL DIVORCIO

Los padres divorciados pueden evitar que sus hijos se afecten debido a sus riñas o problemas personales.

Puede que sea: tu primera Navidad tras la separación. Quizás la segunda o la tercera, pero se siente igual.

Así le ocurre a Gloria, madre de una niña de cinco años. Tras su divorcio, hace dos, la época festiva es agridulce. Inunda su mente de sentimientos y preguntas.


"Para mí es la segunda Navidad, pero me siento como la primera porque todavía no me acostumbro. Me siento sola. Quisiera que no fuera así. Es extraño y me pregunto si saldré de este hoyo alguna vez, porque todavía me da un sentimiento grande", cuenta la mujer. A pesar de su sentir, Gloria ha logrado mantener una relación cordial con su ex pareja. Ambos acordaron la forma de compartir con la niña las fechas especiales.

Incluso, ambos comparten juntos algún espacio dentro de la temporada. Podría decirse que su hija es una criatura afortunada.

En el mundo de las parejas divorciadas, la realidad puede ser muy distinta. Dolorosa. En casos particulares, desgarradora.

La razón de la separación puede influenciar el manejo de las relaciones con los hijos, aunque no debería ser así.

Por ejemplo, si hubo infidelidad, es posible que los celos hagan que una de las partes tome decisiones por despecho.

También ocurre mucho que el hombre o la mujer busca castigar a su ex limitando o manipulando el tiempo que puede pasar con sus hijos.

Lo que puede pasar

En medio de divorcios contenciosos y ante las pasiones que puede despertar esta época, hay quienes levantan denuncias infundadas de abuso físico o sexual, negligencia o acusaciones de alcoholismo o drogadicción.

Para los niños, el sufrimiento de vivir la problemática de sus cuidadores puede manifestarse de muchas maneras lamentables.

A menudo, experimentan tristeza o depresión, ansiedad, sentido de culpa, agresividad o rechazo a alguna de sus figuras de autoridad.

Los niños se deprimen, aunque no necesariamente lo expresen con llanto, sino con rabietas, coraje, portándose mal.

A veces, los infantes que habían aprendido a ir al baño empiezan otra vez a orinarse en la cama, les da una gran ansiedad y cosas como esas.

Conozco de un caso de un niño cuyos padres mantienen una relación tan tensa que optaron por entregarlo y recogerlo en el cuartel de la policía pues, de lo contrario, el riesgo de agredirse o tratarse con violencia es casi inevitable.

El pequeño, de tres años, tiene problemas del habla, no puede pronunciar bien, es agresivo, golpea a otros niños en el cuido, tiene ansiedad y coraje.

Cómo evitarlo

Los tribunales han establecido guías para el manejo de estos casos, de manera que si los padres no pueden ponerse de acuerdo un juez toma la decisión por ellos.

Sin embargo, deberían los padres usar la alternativa de la mediación entre las partes, centrada en la protección de los menores, para evitar las heridas que puede dejar un pleito contencioso.

Esto puede resultar cuesta arriba pero, a la larga, mucho mejor para todos.

Lo primero que tienen que entender los padres es que, al hacer daño a la ex pareja, le hacen daño a su hijo y luego a sí mismos.

Es como dice el refrán: ‘Siembra viento, que tendrás tormenta’ ", "Con la separación, vendrán unos asuntos que hay que saber manejar.

Si fuiste inmaduro, no controlaste tus impulsos, hiciste daño, eso es lo que vas a recoger.

Los procesos de diálogo permiten a las partes el desahogo en un ambiente controlado, con espacio para comunicar ideas e inquietudes con respeto.

Se trata de una decisión que requiere, señalan, mucha madurez y compromiso hacia los menores.

"Estos padres y madres saben separar lo que era la díada matrimonial de la díada parental. Poseen una madurez individual y pueden llegar a acuerdos entre ellos. Está claro para ambos que están concentrados en el bienestar de sus hijos.

La época de la melancolía

Para Ángela, ésta será la primera Navidad tras separarse de su esposo, con quien estuvo casada seis años.

Anticipa la fecha y sabe que será un tiempo difícil, aun cuando no han tenido discusiones respecto al tiempo que compartirán con la menor de un año y medio.

"Me da estrés porque a mí me ilusionaba que estuviéramos juntos", sostiene la madre. Aunque lo ha intentado, no ha logrado que su ex esposo y ella puedan compartir algunas ocasiones importantes con la niña. Lo atribuye a que él todavía tiene sentimientos románticos hacia ella, pero confía en que con el tiempo el escenario cambiará.

Los adultos deben ser conscientes de que es natural experimentar cierta melancolía durante la época pero, de la misma forma, no deben rendirse ante ella.

"Vemos la época como un tiempo de compartir en familia y amistad. A fin de año hay una revisión de la vida y surgen las famosas promesas de año nuevo. La gente revisa su dolor, su pérdida y su pena. Entonces puede llegar ese estado de ánimo de pena, tristeza o desesperanza", explica la trabajadora social.

A estas personas les recomendamos buscar grupos de apoyo en la familia y las amistades. Planificar pasar el tiempo o las fechas importantes en compañía querida como antídoto para la sensación de pérdida.

Las madres o padres también pueden encontrar mucho disfrute al juntarse con personas que tengan hijos contemporáneos a los suyos, de manera que puedan conversar mientras los chicos la pasan bien.

El tiempo en soledad, a veces difícil de asimilar cuando la pérdida es reciente, recomiendo aprovecharlo para disfrutar de pasatiempos y actividades de adulto.

Para lograrlo, es preciso cambiar el patrón de pensamiento para ver la situación como una ganancia.

Ángela ya ha pensado en cómo se sentirá cuando deba despedirse de su hija para que disfrute a solas con su padre. Le provoca tristeza.

Al menos tiene pensado cómo enfrentará esas fechas. "Lloraré como una boba, porque uno se pone sentimental esos días y ella es mi centro, mi vida. Yo quisiera que estuviera conmigo todo el tiempo.

Algunas alternativas

Los hijos pueden pasar la mañana del día de Navidad con uno de los padres y la tarde del mismo día con el otro.

El arreglo puede invertirse el próximo año.

Los hijos podrían pasar la víspera de Navidad con uno de los padres y el día de Navidad con el otro e invertirlo cada año.

Los hijos podrían pasar desde la víspera de Navidad hasta la mañana siguiente con uno de los padres y el día de Navidad hasta el 26 de diciembre con el otro.

Si uno de los padres vive fuera del país, los hijos podrían pasar toda la temporada navideña con uno de los padres e invertirlo el próximo año (dependiendo de la edad de los hijos).

Los padres podrían pasar la temporada juntos con sus hijos, siempre y cuando sea factible y no les incomode hacerlo.

Navidad diferente

Desarrolla nuevas tradiciones. Haz que tus hijos participen en el desarrollo de nuevas ideas de cómo pasar la época navideña.

Si es posible, cambia de escenario. Pasa unos días fuera de la casa con tus hijos. Puedes acordar con parte de tu familia pasar unos días en un hotel o simplemente quedarse en casa de abuelos o tíos.

Si no puedes salir de vacaciones en Navidad, planifica estar activo con tus hijos. Vayan al cine, al teatro, asiste a entretenimientos especiales, etc.

Fomenta que tus hijos se comuniquen activamente con el otro padre.

Basado en un artículo de: Camile Roldán Soto (El Nuevo Día).

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