DoctorEdwinLemuel

Pregúntele al Ps. Edwin Lemuel

Enter the code here:
Can't read the image? Click here to refresh



conferencista Cristiano

Coaching en vida Cristiana

LO QUE HACEMOS EN LOS 20 QUE NOS HACE ARREPENTIRNOS EN LOS 40s

Los años de juventud muchas veces se caracterizan por la falta de experiencia y la ignorancia. Los muchachos y las muchachas hacen muchas cosas simplemente por diversión o por moda, sin pensar que más adelante es probable que se arrepientan de sus decisiones.


Ir a las discotecas, emborracharse, hacer el ridículo en público, exponer su desnudez…. Y, para colmo, ¡después suben las fotos de la fiesta en alguna red social! A esa edad, muy pocos jóvenes consideran las consecuencias que un acto puede acarrear en su vida de adultos.

Veamos algunas de las cosas que hacemos en los 20 y de las que nos podemos arrepentir en los 40. Y a propósito... ya pasé de los cuarenta, así que sé de lo que estoy hablando (¡ja, ja, ja!).

Perforaciones en el cuerpo

Hoy día es muy común que los jóvenes decoren su cuerpo con perforaciones. En «mis tiempos», ponerse un arete en la oreja o en el ombligo era bastante usual (¡aunque a mí me hubieran matado!). Sin embargo, ahora es mucho más extremo. Hay jóvenes que no tienen ni una ni dos, sino gran cantidad de perforaciones por todo el cuerpo. Lo importante antes de realizarlas será saber si se quiere tener las cicatrices de por vida.

Fotos en la Internet

Subir fotos a una red social no aparenta ser ningún problema. Sin embargo, cuando se cargan imágenes en situaciones comprometedoras puede llegar a ser un martirio, ya que en la Internet entran millones de usuarios y muchos de ellos te podrían conocer o usar las fotografías en tu contra. Además, hoy día muchos patronos acceden a estas redes sociales buscando información sobre posibles empleados. ¿Qué crees que pensarían si ven tus fotos?

Tatuajes

Esta es una moda antiquísima pero hoy día está en todo su furor. Es muy común ver a deportistas y a celebridades convertidos en «tablones de edictos sobre dos piernas». No obstante, es vital recordar que esas son imágenes permanentes. Si luego cambias de idea, el procedimiento para intentar removerlos es doloroso y costoso. Además, hay trabajos en los que no aceptan a personas tatuadas. Imagina cómo le explicarías a tu hijo(a) ese «lindo» tatuaje en tu brazo que dice: «¡José y María 4ever!» cuando tú eres María y el papá de tu hija se llama Carlos.

Quitarle la pareja a tu mejor amigo

La lealtad entre los amigos muchas veces se pierde cuando se intenta conquistar al novio o novia del colega. Pretextos pueden existir muchos, pero a la larga puede traer consecuencias. Uno nunca sabe en qué momento te puedes topar con el amigo despechado. Además, es importante preguntarse si vale la pena perder a un amigo por una relación que no sabes si durará.

Casarse demasiado joven

Enamorarse a temprana edad hace que muchos cometan locuras, pierdan la perspectiva de la vida y lleguen al matrimonio sin considerarlo dos veces. No es que casarse esté mal, pero hacerlo demasiado joven puede provocar que la unión termine en divorcio, por querer recuperar los años perdidos y hacer las cosas que no se hicieron cuando se tenía la oportunidad. ¡Asegúrate de estar seguro(a)!

No viajar

Entre los veinte y los veinticinco años es una buena edad para viajar y conocer el mundo porque no hay necesidad de preocuparse por mucho más que la escuela. En ese momento es muy fácil hacer una maleta e ir detrás de la aventura. ¡Disfruta esos años! Cuando se llega a la adultez también puedes hacerlo, pero es más complicado emprender un viaje largo por las responsabilidades que representa la vida adulta (trabajo, hijos, dinero, etc.).

No terminar la escuela

Hay quienes tienen la «bendición» de que antes de terminar la carrera consiguen trabajos bien remunerados, que los obliga a despedirse de los estudios. Sin embargo, a la larga esto termina siendo un problema pues muchas empresas requieren un título profesional para contratar a su personal. Además, con una carrera terminada se tiene oportunidad de estudiar en otras partes del mundo alguna maestría o doctorado.

Fumar y beber

Lamentablemente, cuando se está fuera del marco de una comunidad de fe, los muchachos piensan que mientras más beba y fume mejor se luce ante los amigos. Sin embargo, las consecuencias de este tipo de vida desenfrenado de seguro te salen al paso más adelante en la vida. Es en la juventud cuando, sin darse cuenta, comienzan enfermedades tan serias como el cáncer pulmonar o problemas en el hígado. ¡Cuídate ahora para que disfrutes en tus cuarenta de buena salud!

Dañar tu crédito

Hacer mal uso de tu crédito en la juventud va a tener consecuencias nefastas más adelante. Cuando estás en tus veinte es el momento para establecer un buen historial crediticio para cuando, más adelante, quieras hacer compras mayores (¡como una casa!) puedas conseguir el préstamos necesario. Esto, y los ahorros, son esenciales hoy día. De hecho, un futuro patrono también puede considerar esto a la hora de contratar a su personal. Dañar tu crédito va a cerrarte muchas puertas que necesitas tener abiertas en el futuro. ¡Cuídalo!

No pasar más tiempo con los padres

Esta es quizás una de las decisiones más dolorosas que un hijo puede tomar en su juventud. Dejar a la familia en el último lugar de las prioridades puede conllevar consecuencias muy dolorosas en el futuro. El amor de tu familia es incondicional, y te garantizo que necesitarás de ese amor muchas, muchas veces a lo largo de tu vida. Atiende a tus viejos, si todavía están vivos. Algún día ya no lo estarán.

Sobre estos, y muchos otros errores «de juventud», vamos al consejo del Espíritu Santo:

Alégrate, joven, en tu juventud; deja que tu corazón disfrute de la adolescencia. Sigue los impulsos de tu corazón y responde al estímulo de tus ojos, pero toma en cuenta que Dios te juzgará por todo esto. Aleja de tu corazón el enojo, y echa fuera de tu ser la maldad, porque confiar en la juventud y en la flor de la vida es un absurdo.

—Eclesiastés 11.9-10 (NVI)

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: «No encuentro en ellos placer alguno».

—Eclesiastés 12.1 (NVI)

El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto.

—Eclesiastés 12.13-14

DoctorEdwinLemuel