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conferencista Cristiano

Coaching en vida Cristiana

Para que las Relaciones Funcionen

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

—Salmo 90.12


Muy pocas cosas pueden ser más complicadas en nuestras vidas como las relaciones amorosas. Y para muchos esto puede ser una «la mala noticia». Pero, «la buena» es que siempre se pueden mejorar si estás dispuesto a invertir tiempo y esfuerzo.

Explorando cibernéticamente el otro día, encontré en el sitio timesonline un decálogo de los mejores «tips» para llevar una relación al éxito. Las adapté justo para ti y te las presento a continuación:

1. No culpes a nadie más por lo que sientes. Tienes que asumir responsabilidad por tus emociones, aún cuando estas puedan involucrar a alguien más. De hecho, no debes confundir tampoco las emociones o reacciones de la otra persona con las tuyas. No te tomes nada personal. Es mejor dar un paso atrás y ver la película completa. Una simple pregunta de empatía como «¿estás bien?» puede echar atrás todo signo de hostilidad.

2. No trates de cambiar a la otra persona. Error. Error. Error. Cuando te sumerges en el jueguito de «Si tan sólo él/ella...» o «Si tú fueras más/menos... nuestra relación sería fabulosa», comienzas a pisar terreno muy peligroso. ¡No podemos cambiar a nadie! Lo único que podemos cambiar son nuestras respuestas y conductas.

3. No uses la palabra «tú», cámbiala por «yo». Responsabilízate por tus sentimientos. «Siento esto cuando haces tal o cual cosa» es mejor que «Gracias a que tú hiciste tal o cual cosa, ahora...».

4. Prohibidas las palabras «siempre» y «jamás». Casi siempre son palabras acusatorias: «Nunca lavas los trastes» o «Siempre olvidas mi cumpleaños». Si tratas de establecer comunicación dentro del terreno de las injurias, nada bueno resultará y sólo envenenarás más la relación. Cambia esas palabras por otras más positivas en las que, a su vez, expreses tus verdaderos sentimientos. Ejemplo: «Me encantaría que recordaras mi cumpleaños porque me enoja mucho cuando no lo haces».

5. No estés siempre a la defensiva. Es una manera muy común de decirle a tu pareja «esto no es mi culpa (es la tuya)». En este caso, trata de ver el punto de vista de la otra persona, tomar en cuenta los consejos y seguir adelante. Es un acto de generosidad ponerse en los zapatos de la otra persona. Esto les ayudará a quitar las corazas para dar paso a una conversación genuina sobre los sentimientos.

6. No te hagas el «abatido(a)». Los hombres son particularmente buenos en esto, usualmente bajo el pretexto de que no les gusta hablar. El silencio también puede ser una forma de castigo tan hostil como la furia a viva voz, y no permite que la reconciliación sea posible.

7. No mantengas la batalla. Aprende a aceptar las disculpas cuando alguien las ofrece —a veces sí tenemos razones para estar enojados— y también pide perdón cuando te corresponda. «Siento que hayamos tenido una pelea tan tonta» a veces es todo lo que se necesita.

8. No hagas suposiciones sobre el comportamiento de tu pareja. ¿Cómo podemos aprender a no hacerlo? Una idea es que te hagas preguntas simples como: ¿Cómo sé que esto es realmente verdadero? ¿Estoy haciendo demasiado drama de esta situación? Podemos asumir que alguien llega tarde porque no se preocupa por nosotros, cuando a veces los motivos son otros. Es como esperar una especie de telepatía: «Si ella/él me quisiera, debería saber que...» Sin embargo, no somos clarividentes.

9. No trates de controlarlo todo. Tal vez tu media naranja puede ser un desastre en la cocina, pero hacerlo evidente no la hará mejor. La gente es imperfecta, y eso incluye a la persona que amas (¡y estoy seguro que ya te habías dado cuenta!) El control es una forma de juego peligroso. A veces, una forma de castigo puede ser a través del afecto o el sexo, pero al final la verdadera herida la sufre la relación.

10. Practica los buenos modales. No se trata de tener una cortesía fría, sino de demostrar respeto, afecto y tolerancia en el trato cotidiano. Donde hay buena voluntad, siempre hay un camino.

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