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conferencista Cristiano

Conferencista en vida Cristiana

Planifica Sobre La Base De La Oración

[Jehová] Te dé conforme al deseo de tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Nosotros nos alegraremos en tu salvación, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios; conceda Jehová todas tus peticiones.

—Salmo 20.4-5


Muchos de los fracasos en nuestra vida cristiana se deben a una de dos razones: a la falta de planificación en oración o a una oración mal hecha. Estoy plenamente convencido —la experiencia se ha encargado de convencerme— de que no experimentamos más victorias porque a menudo carecemos de la clave más importante para el éxito: la oración.

Contrario a las creencias religiosas, la oración bíblica no es simplemente implorar a Dios ni es una sarta de palabrería que pretende una negociación para que él obre a tu favor. La oración es una conversación abierta, franca, única y especial con tu Padre celestial.

Y cuando además de conversar con Dios, también clamas la palabra de Dios, entonces estás ejerciendo una combinación poderosísima.

Hebreos 4.12 describe claramente el poder de la palabra de Dios:

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Un poco más adelante, en el versículo 14, se nos alienta a «retener nuestra profesión». En otras palabras, no dejes de clamar la Palabra de Dios porque es poderosa.

Cuando oras la Palabra, creyendo que has obtenido lo que pediste, Dios no tendrá otra alternativa que atender a tus oraciones. Él honra su Palabra y no las emociones. Lloramos y derramamos nuestro corazón delante de Dios, y eso es muy bueno pues sirve para obtener consuelo y alivio a nuestro dolor. Sin embargo, en el momento en que necesitas respuesta a una petición, o necesitas resultados o dirección ante un desafío personal, ministerial, familiar o empresarial, necesitas orar la Palabra con fe.

Necesitas fe y Palabra, pues Dios no responde a lágrimas, él responde al corazón sincero, a la fe y a la Palabra.

La oración debe producir tranquilidad y paz mental. Muchas personas oran en temor y esperan oír de Dios, pero realmente no tienen confianza en lo que han orado. La Biblia dice que el que cree en la Palabra, encontrará tranquilidad.

La integridad de la Biblia habla por sí misma y nunca fallará. Cuando permites que la Palabra sea la base fundamental de tu vida de oración, tu confianza se elevará a nuevas alturas. Cuando tienes la certeza de saber que la Palabra de Dios es infalible, no tendrás duda alguna que tu oración no será pasajera.

Comienza primero a orar la solución a tus problemas, en lugar de hacer plegarias desesperadas. Cada fracaso en la vida es una oración fracasada. Lo que significa es que no sabías cómo orar efectivamente, o que simplemente no has puesto la oración en tu lista de prioridades.

Dios ya hizo todo lo que había que hacer. El trabajo ha sido completado. Nuestra parte es orar en fe basándonos en su Palabra y esperar en obtener los resultados.

La oración es absolutamente esencial en la manifestación de las promesas de Dios. Es lo fundamental para obtener resultados como cristiano. Cuando pasas tiempo con Dios en oración, hablando su Palabra, empiezas a reconocer su voz con más claridad.

El Señor oye nuestras oraciones y desea guiarnos en cada paso del camino. Cuando desarrollas una vida de oración, a Dios se le hace más fácil dirigirte pues tus oídos están prestos a escuchar su voz.

Cuando permites que la oración y la palabra de Dios sean los fundamentos principales de tu vida, tienes garantizada la victoria.

He aquí algunos consejos sobre la oración:

* Siempre dirige tu oración al Padre Celestial.

* Tienes que orar sobre una base ganadora de fe:
«Padre, en el nombre de Jesucristo... ».

* Afirma el poder y la legalidad de la palabra de Dios: «Tu Palabra dice...».

* No olvides la confesión.

* Si te es posible, une tu necesidad con una ofrenda. Esto es tan real que cuando Dios enfrentó el conflicto entre su amor y su justicia, por causa del pecado del hombre, Dios resolvió el conflicto con una ofrenda: ofrendó a su Hijo para contestar su propia oración. Así que Dios mismo, mezcló su oración con amor y ofrenda: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3.16, énfasis añadido).

* Lee el Salmo 20.1-5:

Jehová te oiga en el día de conflicto;
El nombre del Dios de Jacob te defienda.
Te envíe ayuda desde el santuario,
Y desde Sion te sostenga.
Haga memoria de todas tus ofrendas,
Y acepte tu holocausto.
Te dé conforme al deseo de tu corazón,
Y cumpla todo tu consejo.
Nosotros nos alegraremos en tu salvación,
Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios;
Conceda Jehová todas tus peticiones.

¡AMÉN!

DoctorEdwinLemuel