DoctorEdwinLemuel

Pregúntele al Ps. Edwin Lemuel

Enter the code here:
Can't read the image? Click here to refresh



conferencista Cristiano

Coaching en vida Cristiana

¿QUÉ SERIAS CAPAZ DE HACER POR AMOR?

Un Príncipe soltero decidió casarse. Muchas doncellas trataron de conquistarlo pero ninguna pudo ganárselo porque era muy exigente.


Finalmente una bella joven le dijo: “Soy capaz de hacer lo que ninguna otra mujer haría. Durante 100 días, permaneceré frente al Palacio, sin comida, agua, techo ni cobijas. Si cumplo esta hazaña merezco ser la reina”. El Príncipe dijo me parece justo.

Después de 20 días el Príncipe se asomó para ver cómo le iba a su futura prometida y desde lejos mostró aprobación con una sonrisa: “Sos tan cumplidora como valiente”.

Pasaron otros 30 días y el soberano se sorprendió al ver que la doncella había bajado de peso, así que para animarla elevó una copa de vino que tenía en la mano y expresó su apoyo: “Muuuy bien, bravo”.

Al cabo de 90 días, el rey miró por la ventana y notó que la mujer estaba demacrada, esquelética y su cabello era un matojo de greñas alborotadas. Al verla tan decaída, alzó la mano derecha y levantó el pulgar animándola a continuar: “Excelente, seguid adelante, buena mujer”.

Todo el mundo en el pueblo estaba emocionado porque parecía que la damisela iba a cumplir su promesa y pronto tendrían reina.

Después de 99 días y 23 horas la mujer estaba sumamente pálida y era obvio que estaba muy enferma. De repente, sucedió algo inesperado.

Casi sin fuerzas se levantó y se fue del palacio. Nadie podía creer lo que sucedía.

Cuando llego a la casa, su padre le preguntó angustiado: ¿Hija mía, por qué renunciaste solo faltaban unos minutos para convertirte en reina?

A lo que respondió: “Soporté las peores calamidades, hubo ocasiones en las que sentía morirme de hambre y frío. Esperé 99 días a que el Príncipe se compadeciera y me liberara de esa tortura, sin embargo lo único que hizo fue alentarme a continuar con mi sufrimiento, demostrándome su desconsideración y egoísmo. Una persona así, no merece mi amor”.

El Padre, de la doncella le pregunto: “Serias capaz de perdonarlo…?”. La joven contesto: “Jamás, ni en esta, ni en la otra vida”.

Enseñanza: Para la mayoría de las personas, es más fácil sufrir… que perdonar.

Eclesiastés 9:1-3

1 A todo esto me dediqué de lleno, y en todo esto comprobé que los justos y los sabios, y sus obras, están en las manos de Dios; que el hombre nada sabe del amor ni del odio, aunque los tenga ante sus ojos.

¡PARA QUE ESTES BIEN!

DoctorEdwinLemuel