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conferencista Cristiano

Coach en vida cristiana

SI LA SUEGRA ES UNA PESADILLA

Artículo original del Mercurio por Francisca Vargas.

Es que MI NUERA… “no   era” la mujer para mi hijo. Es la frase con que las suegras se refieren chistosamente cuando hablan de sus nueras.

 


El comentario puede tomarse a broma, pero cuando empiezan a cambiar la posición de los muebles de la casa, a decidir qué se come, a qué hora se levantan los hijos o si salen todos juntos, ella toma a su hijo del brazo y la mujer se queda caminando sola o con los hijos atrás la cosa cambia. Cuando se pasan de la “raya” es que no están comprendiendo que su hijo querido tomó la decisión de compartir su vida con otra mujer y formar su propia familia o núcleo base.

“Las suegras creen que son la mujer más importante para sus hijos porque los cuidaron por largos años y de pronto, tiene que compartir su rol con otra mujer lo que no les gusta y por si fuera poco, siguen imponiéndose como lo hacían cuando los hijos vivían en su casa, y comienzan los problemas”, explica Evelyn Kleiber Lama, psicóloga.

Afortunadamente no todas las suegras son asi y no todas las nueras tampoco.

Las que son irritantes, provendrían de familias donde los hijos son muy regalones o en algunos casos, cuando han tomado el rol del papá.

En el caso de las mamás separadas o viudas, el hijo se convierte en el sustento de la casa, “ya sea emocional o económicamente y ellas, empiezan a apoyarse en él, casi como si fueran pareja, entonces cuando el hijo encuentra una pareja, ella siente como que si estuviera perdiendo de nuevo al hombre que tiene al lado”.

El problema se agrava cuando el hijo querido, queda dividido entre la madre y la mujer sin respetar el lugar de su pareja o esposa, dando pie para que la suegra opine y mande a su antojo, desatando una verdadera batalla, a veces soterrada, otras, abiertamente.

El peligro es que las relaciones de pareja comienzan a dañarse porque la mujer se siente sola, poco apoyada y un gran temor a que él no va a estar cuando tiene que estar. Mientras que él se pondrá a la defensiva porque siente que atacan a su madre sin tregua.

“Tengo tanto miedo al rol que juega mi suegra, que creo que puedo estar en el parto y mi suegra va a hacer un ataque de pánico o va a llamar por teléfono y él va a salir corriendo”, dice una mujer a su Psicóloga, Evelyn Kleiber Lama, aludiendo a las reacciones que le ha tocado atender.

Esta situación, explica, daña las relaciones de pareja porque que la mujer necesita sentirse querida y respetada y cuando la pasan a llevar continuamente, se aísla y deja de confiar en su compañero.

Hablar mal de la suegra

“Una mala relación con la suegra es también una mala relación con tu marido”.

Por eso la estrategia para tener una buena convivencia no invasiva es mantener una buena comunicación con la pareja y exponer naturalmente lo que sucede con su madre querida.

“Sin entrar a pelar o hablar mal de ellas, tienes que discutir sobre el comportamiento o la actitud que te molestó, pero después que haya sucedido sin anticiparte. Esto es para que tu pareja se dé cuenta cómo es su madre con hechos y sienta que tu comentario no es con mala intención”.

También hay que tener en cuenta que la relación con la “suegrita” va a durar toda la vida y que es imposible alejarla.

“Uno quiere tener una abuela para los hijos, una familia y por lo tanto, también quiere que haya una relación cordial entre todos”.

No es que haya que ser “la amiga” (aunque hay bastantes casos de buena convivencia y sana amistad) sino estar segura de ser la mujer o esposa del hijo querido, con quien se han acordado reglas o formas de organización que merecen ser respetadas por todos los ajenos al núcleo familiar.

La estrategia

Lo básico es tener una buena comunicación con la pareja, y que el hijo querido entienda que puede seguir siendo un hijo presente, amoroso y preocupado sin dejar de ser un esposo y padre presente y preocupado.

Luego, sentir que no hay necesidad de defenderse, “porque vas a estar esperando que esa suegra invasiva, manipuladora y controladora te haga algo malo”.

Irse en contra no es positivo. Muchas veces es difícil por el mismo carácter que tienen ambas, “pero cuando se comparte la vida con una pareja también viene incluido en el paquete a toda su familia y las mamás son importantes siempre”.

Lo más sano será comunicarle las normas de la casa y cuáles son los límites que ella tiene que respetar ya que han sido acordadas como pareja.

Mientras que lo más desafiante será comprender a la suegra. “A ella también le pasan cosas y no son así porque sean malas.

Lo mejor es tratarlas cordialmente, con respeto, considerarlas, manteniendo los límites y eso baja las defensas, las rabias o los enojos” aconseja la psicóloga Leyla Rajab.

De todas formas, tal vez lo más sensato será admitir que hay cosas que van a molestar siempre y en ese sentido, en una actitud adulta equilibrada, poner un stop y aceptar con paciencia y cariño que “así es la señora” y que hay cosas más trascendentales que irritarse con la suegra.

UNA HISTORIA SIEMPRE AYUDA

El caso Ruth y Noemí (En el libro de Ruth en la Biblia). Esta historia prueba que cuando se tiene una Buena actitud por parte de las suegras y por parte de las nueras Dios las usa a dos.

 

DoctorEdwinLemuel