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conferencista Cristiano

Conferencista en vida Cristiana

TIEMPO DE LLORAR

Eclesiastés 3:4 (RVR1960)

"Tiempo de llorar,…". Por Pastor, Ricardo Gonzalez.

"Los hombres no lloran" Ese dicho ahora nos parece anticuado y machista. Es algo que se dice en una sociedad detenida en el tiempo. Creo que los tiempos han cambiado un poco al respecto. Ahora bien, de la misma forma podemos escuchar que "Los cristianos no lloran, o no pueden estar tristes".


De alguna forma se nos ha hecho pensar que el gozo del Señor adormece de alguna forma nuestras emociones.

Actitudes propias de Dios, como la misericordia y la compasión no producen alegría o gozo por el que sufre, por el que está atado en sus pecados o por aquél que vive en incredulidad.

Una de las obras más importantes del Espíritu Santo en nosotros es sensibilizarnos ante el dolor de otros. Nos llama la atención para que miremos más allá de nosotros mismos.

Cuando perdemos un ser querido es necesario llorar, y expresar nuestro dolor por su ausencia.

Hay momentos de dificultades económicas, de incertidumbre en que Dios nos invita a confiar y esperar, pero no nos exige que seamos "super cristianos".

La fe nunca invalida nuestra humanidad. Cuando un hijo se extravía del Camino es necesario derramar nuestras lágrimas ante el Señor.

Las lágrimas de Ana trajeron como consecuencia a Samuel.

Por las lágrimas del salmista tenemos el Salmo 42.

Las lágrimas de Jeremías en el capítulo 9 de su libro nos enseñan que no importando el renombre o posición que ocupemos en la obra a todos nos llegan momentos que nos abruman y parecen estar por encima de nuestras fuerzas.

¿Cómo hubiera sido la historia de Jesús y la mujer que se tiró a sus pies sin las lágrimas de ella?

¿Qué tal si ella hubiera buscado una vasija con agua y un paño y con eso limpiara los pies del Maestro?

Ciertamente nos hubiéramos perdido de uno de los actos de adoración más hermosos que se expresan en la Biblia.

Claro, no podemos vivir llorando todo el tiempo, eso sería un peligroso extremo.

Mas cuando llegue a nuestras vidas el tiempo de llorar, no sintamos que le estamos fallando a Dios, pues Él nos hizo así.

Al contrario recuerda que esas lágrimas mueven su corazón para actuar en tu favor. Recuerda, es solo un tiempo, y como todo tiempo, pasará.

Bendiciones.

 

 

DoctorEdwinLemuel